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¿Qué debo hacer si tengo dolor pélvico?

¿Qué puede provocar el dolor pélvico?

Un entorno profesional y cercano en el que una especialista entenderá tu caso y definirá próximos pasos

Mujer preocupada

Lo más importante es entender que el dolor pélvico no siempre tiene una sola causa. En muchos casos se relaciona con el estado de los tejidos, la musculatura del suelo pélvico, la postura y la coordinación con el abdomen y la respiración. Por eso, una valoración profesional adecuada ayuda a orientar el abordaje más eficaz.

¿Qué es el dolor pélvico?

El dolor pélvico es una molestia o dolor en la localizado en la zona inferior del abdomen y la pelvis (bajo vientre, ingles, periné o zona genital). Puede aparecer de forma puntual o mantenerse en el tiempo y afectar así la vida diaria: trabajo, deporte, descanso o relaciones sexuales.

Síntomas frecuentes y señales de que conviene consultar a un profesional

El dolor pélvico puede manifestarse de formas diferentes. Algunas señales frecuentes son:

  • Dolor “sordo” o punzante en la parte baja del abdomen o en la pelvis.
  • Molestias en el periné, en la entrada vaginal/uretral o en la zona rectal.
  • Dolor que empeora al sentarse, caminar mucho, correr o levantar peso.
  • Sensación de presión, tirantez o “pesadez” pélvica.
  • Dolor durante o después de las relaciones sexuales.
  • Molestias al orinar o al evacuar (sin que haya infección u otra causa médica).
  • Dolor asociado a menstruación, ovulación o cambios hormonales (en mujeres).
  • En hombres, dolor perineal o pélvico asociado a tensión muscular o tras procesos urológicos.

¿Por qué puede aparecer el dolor pélvico?

El dolor pélvico puede tener múltiples orígenes. Entre los más habituales:

  • Tensión o sobrecarga del suelo pélvico
  • Falta de coordinación entre respiración, abdomen y suelo pélvico
  • Cambios en el postparto y recuperación de tejidos o cicatrices
  • Dolor referido desde cadera, zona lumbar o musculatura profunda
  • Estrés y sensibilización del sistema nervioso, dolor persistente
  • En algunos casos, los síntomas pueden requerir una valoración médica.

Suele ser clave un enfoque que combine valoración clínica, educación y tratamiento individualizado (muscular, control y hábitos), coordinando con el médico cuando sea necesario.

¿Cuándo está recomendado tratarse?

Recomendamos valorar el dolor pélvico cuando:

  • El dolor dura más de 2–3 semanas o se repite con frecuencia
  • Limita tu vida diaria (sentarte, dormir, trabajar, entrenar)
  • Hay dolor en las relaciones sexuales o afecta a la intimidad
  • Postparto: si al retomar la actividad diaria hay molestias, pesadez o inseguridad
  • Has probado soluciones genéricas sin resultado

Si hay fiebre, sangrado anómalo, dolor súbito muy intenso, sangre en orina o síntomas neurológicos es necesario consultar al médico.

Primera valoración

Un plan de fisioterapia bien indicado puede ayudar a:

  • Reducir dolor asociado a la tensión muscular y a mejorar movilidad de los tejidos
  • Mejorar la coordinación respiración–abdomen–suelo pélvico
  • Recuperar tolerancia a la actividad (sentarte, caminar, entrenar)
  • Normalizar hábitos que mantienen el dolor (carga, estreñimiento, patrones)
  • Disminuir la incertidumbre entendiendo el motivo y facilitando el progreso

En dolor pélvico a menudo el objetivo es normalizar tanto el tono, como la coordinación y el control para avanzar con seguridad.

El valor de contar con una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico

En un problema sensible como el dolor pélvico, la especialista:

  • Identifica principalmente el origen, si hay exceso de tensión, falta de control, dolor referido u otras combinaciones
  • Enseña las técnicas correctas y la progresión por fases
  • Adapta el plan de tratamiento a tu etapa vital (postparto, deporte, estrés, cirugías)
  • Realiza un acompañamiento con seguimiento y ajustes acorde a la evolución

Apoyo de tecnologías específicas: ecografía e INDIBA

La ecografía es un gran apoyo durante la evaluación inicial y el control clínico ayudando a:

  • Visualizar la activación de musculatura profunda (y corregirla).
  • Mejorar el aprendizaje motor (“ahora sí estás activando lo que queremos”).
  • Acompañar la progresión de ejercicios y coordinación con respiración/abdomen.

La radiofrecuencia de uso médico INDIBA: puede utilizarse como apoyo dentro del plan de tratamiento por su capacidad para facilitar la recuperación de tejidos y la tolerancia al tratamiento manual.

No sustituye la base del tratamiento (valoración + plan + seguimiento), sino que se integra para una mejor evolución.

Por qué Centro Médico Alborea

En una dolencia sensible como el dolor pélvico, la experiencia profesional y el método importan tanto como las herramientas.

  • Tiempo real por paciente: las citas tienen una duración de 50 minutos en los que la especialista está exclusivamente dedicada al paciente
  • Enfoque clínico y cercano: escuchamos, explicamos y planificamos contigo con apoyo médico
  • Profesional especializada en suelo pélvico: tratamiento específico, respetuoso y adaptado
  • Plan por fases con seguimiento: objetivos, revisiones y ajustes según evolución
  • Privacidad y sensibilidad: en un entorno profesional
  • Ubicación cómoda en Boadilla del Monte

Preguntas frecuentes

¿Cuándo preocuparse por un dolor pélvico?

Conviene hacerse una valoración de suelo pélvico con un fisioterapeuta especializado cuando:

  • El dolor se relaciona con sentarse, hacer deporte, relaciones sexuales, o con tensión en pelvis/periné.
  • Hay síntomas asociados como urgencia urinaria, sensación de presión, dolor que aparece en momentos de estrés, o postparto.

En general, conviene pedir valoración médica si:

  • Es nuevo, intenso o distinto a lo habitual para ti.
  • Dura más de 24–48 horas sin mejorar, especialmente si te impide hacer vida normal.
  • Va acompañado de fiebre, vómitos, diarrea intensa, estreñimiento severo o dolor al orinar.
  • Aparece con sangrado o tras la menopausia.
  • Coincide con un posible embarazo o un retraso menstrual.
  • Va acompañado de mareo/desmayo o sensación de inestabilidad.
  • Hay antecedentes relevantes (cirugía reciente, enfermedad inflamatoria intestinal, endometriosis, infecciones previas, etc.).
¿Cuáles son los tipos de dolor pélvico?

Se puede clasificar de varias formas (esto ayuda a orientar qué especialista y qué tratamiento puede encajar):

Según duración

  • Agudo: aparece de forma reciente (horas–días).
  • Crónico: persiste o se repite durante meses (a veces con altibajos).

Según patrón

  • Cíclico: relacionado con ciclo menstrual/ovulación (en mujeres).
  • No cíclico: aparece sin relación clara con el ciclo.
  • Desencadenado por actividad: al sentarse, caminar, correr, levantar peso, relaciones, micción o evacuación.

Según origen más probable (orientativo)

  • Musculoesquelético / suelo pélvico: tensión, sobrecarga, falta de coordinación, dolor miofascial, dolor referido desde cadera/lumbar.
  • Urológico: dolor asociado a micción, urgencia, infecciones, prostatitis/cistitis (siempre a descartar).
  • Ginecológico: dismenorrea intensa, endometriosis, quistes, inflamación pélvica (requiere valoración médica).
  • Digestivo: estreñimiento, síndrome de intestino irritable, dolor al evacuar, etc.
  • Neuropático: dolor tipo quemazón, hormigueo, “corrientazo” o hipersensibilidad (a veces asociado a atrapamientos nerviosos).
  • Postquirúrgico / cicatricial: adherencias, cambios tisulares, sensibilidad de cicatrices.
¿Es normal tener dolor pélvico en el postparto?

Puede ocurrir. Si persiste o te limita, conviene valorarlo para orientar recuperación y retorno a la actividad.

Estamos a tu disposición, escríbenos y te orientamos para elegir el siguiente paso.

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